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Art gallery, Valencia (Spain)


Jaume Plensa en Dallas

La exposición del artista Español Jaume Plensa “Genus and especies” se inauguró el 30 de Enero y se mantiene hasta el 2 de Mayo del 2010. es la primera exposición de un artista vivo en Nacer Sculpture Center de Dallas. Este museo realizado por Renzo Piano es una extensión de casi 10.000 metros cuadrados, esta dedicado especialmente a la escultura del mecenas americano Raymond Nacer (1921-2007), cuya colección pudimos ver en el Reina Sofía hace más de 20 años.
Aunque nacido en Boston y educado en Duke University, que también tiene una colección de arte cedida por su antiguo alumno, el núcleo fuerte de su colección se ha quedado en Dallas, la ciudad de su mujer Patsy. Una ciudad con contrastes extremos entre unas torres grises y un tráfico endiablado frente a una arquitectura brillante, e buenos acabados y, sobre todo, de buen diseño arquitectónico.
Este es el caso del edificio de Kenzo Piano para albergar la colección de Ray Nacer. Una sencilla obra entre dos joyas emblemáticas, el Morton Symphony Center del arquitecto I.M. Pei y el Fine Arts Museum de Larrabee Barnes. El museo Nasher es una arquitectura funcional y a la vez discreta, como si hubiera nacido allí desde tiempos remotos, oculta entre las cañas de bambú. Dirigido primero por Steven Nash y ahora por Jeremy Strick, que tiene una brillante carrera que va de Washintong a Chicago y de St. Louis a Los Ángeles, donde dirigió el Moca durante 10 Años antes de llegar a Dallas.
La obra del arquitecto Genovés en Dallas es un ejercicio de contención en el diseño y en las estructuras. Con una simple serie de naves paralelas, más pegadas al suelo que los edificios de alrededor y rodeada de unas hileras de cañas, Piano construye una arquitectura metamorfoseada entre los 170 arboles. En realidad, abre un tapiz donde colocar la obra de William Tucker, la de Barbara Hepworth o la de Mark di Suvero. A la vez deja que en las salas capitulares la luz cenital ilumine la obra escultórica de pequeño formato, de Rodin, Gauguino o Bancusi a los diálogos entre la obra de Picasso y la de Matisse, o las construcciones de David Smith. Es un recorrido de primera calidad por todas las esculturas del S. XX hasta una instalación de James Turrell, un observatorio, un skype space titulado Tending (blue). Dentro de este contexto histórico, Plensa ha sabido situar con sencillez como la arquitectura de Piano pero con voz propia, su propia idea de la escultura.
Plensa utiliza la entrada, las galerías, el jardín y la propia calle para instalar su obra, que es una reflexión de cómo acercarse al problema de la escultura desde diferentes perspectivas y combinar diversas aproximaciones intentando encontrar soluciones innovadoras. Desde la pieza Where are you (tres figuras en resina y luz cada una de 130x152x210 colocadas en la pared a casi dos metros) a la obra titulada twenty-nine Palms, que consta de 29 elementos que son unas cortinas que dejan caer unos poemas creando un espacio de paso, de interferencia y de lectura, una comunión de forma, tipografías, mensaje y experiencia física del caminar, con el texto a nuestra espalda.
Sobre una columna de nueve metros, Plensa ha colocado la larga nit, del año 2007, una figurad e resina, con luz interior, la soledad expresada como un estilista en su columna. La soledad también preside el gesto en las caras de niñas y en las figuras masculinas de Plensa, tanto en el alabastro Nuria II (2008), de casi 1,80 centímetros, como en esos grupos de seres recogidos sobre si mismos, sentados o colocados en las paredes del museo. E incluso en los grupos se manifiesta esa melancolia existencial que recorre la obra del catalán desde su origen, como el grupo the Herat oh trees, siete figuras sentadas en bronce de casi dos metros altura, figuras de las que nace un árbol.
Es una arquitectura transparente donde interior y exterior se interrelacionan, se instala el acero pintado de twins, dos cuerpos transparentes construidos con letras de casi tres metros. Tambien el salón de conferencias puede ser cerrado o abierto al jardín moviendo simplemente una pared de cristal de 12 metros y haciendo que las escaleras se conviertan en gradas. Por cierto Plensa ha triunfado en este salón con una amena y sencilla conferencia para los patronos del museo, que ya avía adquirido para su inauguración en 2003 song of songs III y IV, sobre el sentido de su obra.
El museo tiene una excelente cubierta de metal perforado que hace que la luz se difunda tenuemente, la luz del norte, sin estridencias. El edificio de Piano es una obra limpia en los materiales y diáfana en sus paredes, que deja que desde la calle se vea la colección y la mirada acabe en el jardín. Plensa ha sabido ver todas las virtudes del edificio y ha hecho jugar a su favor presentando sus instalaciones mas poéticas, que de alguna manera se encarnan con la arquitectura. La exposición presenta ocho piezas de gran escala del 2004 al presente y otras instalaciones pensadas por el artista para el espacio tanto el de dentro como el de fuera siguiendo esa esencia inicial del museo.
La obra de Plensa presenta una experiencia visual que se cuestiona los enlaces entre bioligía y lenguaje, entre formas y tipografías, entre técnica y metafísica, con todos los procedimientos de la escultura tradicional (Piedra, bronce…) como con estructuras interactivas actuales tal como la luz, el sonido o la imagen digital, como en a fuente Crown de Chicago. Esta fue te ha sido un éxito de publico y de critica a nivel internacional, un reconocimiento que Madrid aun se lo niega.