Una realidad diferente | Ana Serratosa
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Art gallery, Valencia (Spain)


Una realidad diferente

El término “surrealista” esta obsoleto. Se impone el de “serreal”. El IVAM ejemplifica su teoría convocando a los mas destacados artistas internacionales

Desde que André Breton reciclo la importante frase de Lautrèmont, que veía la belleza en el encuentro casual de un paraguas y una maquina de coser sobre una mesa de disección, no han faltado lecciones de anatomía y vivisecciones del surrealismo. Esa vanguardia representa al tiempo el esplendor y la decadencia del proyecto moderno. El anhelo de una mirada salvaje requería de medios drásticos. El “papado” surrealista, especializado desde su internacionalización sectaria en la política de la excusión, tuvo detractores de toda índole que conocían de sobra el aroma de la putrefacción e incluso, como ejemplifico Bataille, la obsesión que les había impulsado hacia lo informe o al umbral esplendido y atroz de los mataderos. Si la escritura automática hizo sospechar que la farsa no cesaría entre los herederos de la “videncia” que pretendían completar la temporada en el infierno, la pintura surrealista puede que no fuera otra cosa que un malentendido, algo imposible, una estilística que derivaría de forma acelerada en lo pompier. Gianni Mercurio y Demetrio Paproni proponen el termino surreal como algo que se opondría al ya académico surrealismo. Leyendo sus textos, da la impresión de que pretenden revisar la globalización y el postmodernismo empleado claves que van desde un situacionismo light hasta ciertas obviedades de Bauman, el profeta de la liquidez. No es nada fácil poner una exposición de tesis cuando lo que se tiene que revisar es la relación que los procesos artísticos tienen con el inconsciente, especialmente cuando Freud y Lacan han sido frecuentados en las ultimas décadas por pensadores del fuste de Zizek, Badiouo Rancière. Pero tampoco se puede pasar por alto que desde la reivindicación de lo abyecto, en la estela de Julia Kristeva y las consideraciones del “retorno de lo real” de Hal Foster, se ha trazado un dominio critico que no puede ser juzgado de forma precipitada. “Al artista- escribe Mercurio- no le queda mas opción que poner en discusión el concepto de verdadero y falso, real o irreal, y puesto que mas que irreal, lo que el artista encuentra ante sus ojos es surreal (es decir, mas allá de lo real), esta es la razón del pasado de surrealismo- que quería representar el mundo onírico para explorar el inconsciente- a lo surreal que es una forma de realismo conceptual”. Tal vez a lo quiera imitar a la manera de Baudrillard, es que estamos en la época de la precesión de los simulacros cuando la sociedad de lo espectacular-integrado impone un presente perpetuo que es un fraude. Cotidianamente surgen cosas “surreales”, pero en vez de la poética del objettrouvé , se impone la fantasmagoría del photoshop. Mas allá de los discursos divagatorios, la muestra del IVAM esta formada por piezas excelentes, un recorrido muy interesante a través de algunos de los artistas mas representativos de nuestra época: Cindy Sherman, Douglas Gordon, Rober Gober, Peter Halley, Oleg Kulik, Kapoor, Vik Muniz, Toni Oursler, Carsten Höller, Dionisio Gonzalez, Neo Rauch… Al evitar la tópica muestra plagada de videos o saturada de fotos, demuestra que es mucho mas fecundo seleccionar las obras con un criterio menos ortodoxo. Mutilaciones Una de las líneas de fuerza es la presencia corporal, particularmente, la mutilación, como en la foto de T. Greenfield-Sanders. El aroma del barroco fúnebre se impone en LiuJianhua, Marc Quinn y en la impresionante escultura de Javier Perez Cabeza raíz. A caso lo que califican como surreal no sea sino una manifestación de lo traumático, un modo de soportar una catástrofe que ya ha tenido lugar. Arnold Genthe fotografió el terremoto de San Francisco de 1906 como si fuera un motivo pintoresco y romántico. Benjamin terminaba la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica describiendo una humanidad que había convertido su propia destrucción en espectáculo. Nosotros asistimos al linchamiento de un tirano como postre inevitable de nuestra moral indigesta. Por el arco del triunfo No podemos contentrnos una década después del 11-S, con gestos indignados o con aquella patética practica del pataleo: iríamos mas alla de la ingenuidad si pensaramos que el dedo de mármol de carrara que M. Cattelan colocó frente a la bolsa de Milán haciendo una “peineta” (L.O.V.E 2011), es una contestación a la dominación global. El capitalismo espectral-financiero se pasa por el arco del triunfo esas “mofas”. Si, como propone Paparoni, el paso que hay que dar es desde la espeleología del inconsciente de los surrealistas a las estrategias de condicionamiento de las masas, tal vez sea no tanto para mostrar lo surreal cotidiano, sino para reclamar una realidad diferente.