Una visión de William Steiger

24/03/2023
William Steiger

William Steiger

Para hablar de la obra de William Steiger necesitamos establecer unas bases previamente.

El desengaño de la modernidad y la crítica a la racionalidad instrumentalizadora son temas muy socorridos en diferentes espacios culturales, ya sean películas, libros, composiciones musicales y un largo etcétera. Cada autor trata el tema de una forma particular, y es nuestra intención en este articulo acercarnos a como William Steiger aborda estas cuestiones. No disponemos del espacio suficiente para hablar con propiedad del tránsito, junto con sus causas, consecuencias e implicaciones, que se produjo desde le época moderna a la contemporánea, así que nos limitaremos a ofrecer una serie de breves notas para saber en que contexto nos estamos moviendo.

En filosofía, el tránsito de la época moderna a la contemporánea esta marcado (aunque esta postura no es la total) por las aportaciones de Hegel, concretamente, por las respuestas a los problemas que veía en las ideas de Kant. Con Hegel, la idea de que el sujeto moderno, y con este la razón, son el fundamento sobre el cual se sostiene la realidad, es decir, la verdad, queda puesto totalmente en entredicho. A partir de este momento, el sujeto deja de ser algo fijo, inmóvil, para ser algo incierto, que se ha de construir y que, para ello, se pone en relación con su entorno. Esto dio paso a una serie de autores que intentaron pensar la nueva situación en la que se encontraba el sujeto y la razón, como por ejemplo, el existencialismo. Como dijimos, nos estamos dejando muchas cosas atrás, pero esperamos que las conclusiones que aquí señalamos sean suficientes para hacernos una idea del panorama general del siglo pasado.

En lo que respecta al ámbito socioeconómico, sabemos que los grandes proyectos de la modernidad y el progreso se vieron no ya oscurecidos, sino completamente derrumbados por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Este oscuro suceso de la historia humana despertó un sentimiento de rechazo por la razón humana, entendida esta como la facultad que nos estaba dando tantos progresos cientifíco-técnicos y económicos. Para decirlo más claramente, Auswitchz supuso que el ideal de progreso de los felices años 20 nos conduce también a la destrucción y el genocidio en masa. A partir de la Segunda Guerra Mundial la ilusión por el progreso se ve sustituida por una desconfianza general, además por una sensación de abatimiento y desencanto. William Steiger no nos está hablando directamente del holocausto, pero sí que su obra se imbrica en esos sentimientos de desencanto y añoranza por una gloria y un progreso que nunca llegaron a ser tal.

En la obra de William Steiger podemos ver varios rasgos recurrentes, entre los que destacamos la influencia del minimalismo y la presentación de elementos cotidianos como iconos de la época pasada. Podríamos dedicar muchas páginas a hablar de cada obra, pero no contamos con el tiempo necesario, por lo que haremos un recorrido por algunas de ellas señalando algunas interpretaciones interesantes.

Muchas de las obras de William Steiger, como Wheat Pool o Blue elevator, presentan como elemento principal edificios que podrían parecer tanto casas como graneros. Lo interesante de estas estructuras es que presentan pocos detalles que los asemejen a sus homólogos del mundo real, lo que, por un lado, provocan la imposibilidad de poder decir con seguridad que tipo de estructura es la que tenemos delante, es decir, no podemos identificar bien su función, y, por otro lado, esa falta de detalles nos despierta la idea de que las edificaciones son planos, algo que nunca se llegó a completar, algo que nunca llegó a existir, algo que no tiene un propósito claro, pero que no dejamos de identificar y evocar con añoranza. Podríamos pensar que William Steiger está mostrando ese ideal de progreso como una quimera, algo que no pasó del mero boceto, pero que no dejamos de idealizar.

 

Electricity William Steiger
Electricity, 25x20 cm Collage sobre papel

 

Esta imagen de los cuadros como planos se ve más reforzada, a nuestro parecer, cuando vemos Electriciy. En esta obra vemos una carretera que se pierde en el horizonte, bordeada por lo que se asemejan a unos postes de electricidad antiguos, y en el fondo, como unas trasparencias, podemos ver pequeñas imágenes fantasmagóricas de mecanismos cuyas funciones desconocemos. Además, esos mecanismos fantasmas pueden recordarnos a los bocetos medievales de máquinas, como las que podemos asociar a Leonardo Da Vinci. Una interpretación que podemos hacer de esta obra es como ese camino del progreso, que a principio de siglo pasado parecía fijo y claro, se pierde en la distancia y no alcanzamos a ver su final, su objetivo, mientras estamos rodeados de los fantasmas de todos los grandes avances que se suponía que estaban asegurados pero que, después de los acontecimientos que hemos mencionado antes, se revelan como inexistentes, como algo que nunca llegó pero sigue en nuestras mentes para atormentarnos. Ni que decir tiene que esta carretera la recorremos solos, asilados de todo lo demás, sumergidos en la nada, lo que nos lleva a destacar otro rasgo en la obra de Steiger: la ausencia absoluta de personas, de sujetos. Este detalle nos potencia la visión de que el camino del progreso es uno en el que el ser humano no tiene cabida, nunca la tuvo, y, además, ha quedado abandonado y desolado.

 

Switchback William Steiger
Switchback, 76x114 cm. Óleo sobre lienzo

 

Para acabar, nos detenemos en la obra Switchback. La imagen que tenemos delante es muy potente, porque nos presenta una naturaleza, un campo, absolutamente fragmentado, instrumentalizado, pero ni siquiera está separado en partes desiguales, de forma que aún se pudiera reconocer cierto carácter caótico que tiene la natura, sino que está separado en recuadros, en piezas. Esto nos dirige a la idea del progreso como dominación, subyugación de la naturaleza en beneficio del ser humano, ser humano que, recordemos no existe en la objetivación que hace Steiger del ideal del progreso. Atravesando esas piezas tenemos una línea sinuosa que podríamos ver como un río, pero también puede aparecérsenos como una carretera, icono insignia del progreso americano, lo que podría sugerirnos la idea de el progreso como una fuerza caótica, ingobernable y que arrasa con la naturaleza.

A modo de conclusión, aunque nunca sea recomendable reducir una obra a resumen de características, vemos que en las obras de Steiger se presenta el ideal de progreso como un plan que nunca llegó a cumplirse, algo que solo se quedó en un feliz proyecto y que, además de no contar con el ser humano para su desarrollo, conducía a la desintegración de la naturaleza.

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